miércoles, 29 de abril de 2015

Skilcraft. Los bolígrafos oficiales de Estados Unidos

El miércoles pasado, de camino a casa en el coche a eso de las cinco, escuché en la radio una conversación sobre los bolígrafos oficiales que utilizan en Estados Unidos. La marca es Skilcraft. 



Yo nunca había oído hablar de esta marca pero parece ser que en Estados Unidos estos bolígrafos, por ley, son los que deben utilizarse en las oficinas de correos a nivel nacional y las que, por ejemplo, utiliza el presidente para firmar ciertos documentos oficiales (Obama utilizó 16 para firmar un determinado documento, tantos bolígrafos como personas habían participado en la elaboración del documento, para que cada uno de ellos pudiera quedarse con el boli utilizado por el presidente).

Me pareció algo curioso y me puse a indagar, y cual ha sido mi sorpresa cuando, al contrario de lo que esperaba, la marca Skilcraft no tiene en su página web información relevante al respecto. He encontrado más en blogs que en la página del fabricante y en la emisora de radio donde lo oí (Esto me suena, 22 abril 2015; minuto 31:28). Seguramente en la actualidad hay muchos bolígrafos que cumplen las exigencias del gobierno americano, pero además de por un contrato, creo que este boli es parte de su identidad, de sus valores y de sus ideas. 

Supongo que podríamos equiparlo a nuestro "pan bimbo", que es nuestro producto más reconocido como pan de molde, que hasta le ha dado nombre :) y probablemente no se conoce en todo el mundo. 


Esto me hace reflexionar sobre al importancia de definir bien las posibilidades de expansión y respuesta. Creo que es mejor dar un buen servicio a unos clientes que intentar aumentar tanto la clientela que haga imposible darles un buen servicio.

Ciao
Marta B.

1 comentario :

  1. Desconocía la marca y la curiosa historia de los bolígrafos del presidente (seguramente hasta serían capaces de hacer un película sobre ello).

    En cuanto a un buen servicio o producto (no basta con serlo, también debe ser apreciado como tal), siempre repercutirá en la satisfacción de quien lo consume y deberíamos exigirnos ese nivel de calidad sin llegar a ese punto crítico en el que la cantidad vaya en detrimento de la calidad.

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